lunes, enero 16, 2017

siempre habrá tiempo.


Déjame que te sienta, como te siento 
que para no sentirte, siempre habrá  tiempo. 

Déjame que te conozca, como lo hago,
yo te comprendo, aunque no lo sepas,
es que yo te leo sin que lo sospeches,
mientras me hablas o cuando duermes.

Déjame que te recorra, que te explore, 
que te llene y te desborde,
que te disfrute, que te goce,
que te viva y que te acepte. 

Déjame entrar, a tu morada,
alejándome no conseguirás nada,
es que soy terco, necio y obstinado,
y estoy sinceramente enamorado.

Déjame que te sienta, como te siento 
que para no hacerlo, siempre habrá tiempo.



martes, diciembre 27, 2016

Astronauta, Navegante y Amo de Casa Integral

Un día fui al espacio infinito y majestuoso, y con mis manos le bajé una estrella. Ojalá hubieran estado ahí conmigo, era la estrella más hermosa de todas, la más lejana, era una estrella que ningún otro astronauta había bajado para alguna princesa, y yo la bajé sólo para ella. Pero a ella no le gustó todo el ruido que hice con mi cohete, todo el desorden del lanzamiento espacial, tampoco quería una estrella ¿Para qué coño quiero yo una estrella? Es que ella no me pidió una estrella y al parecer tampoco la necesitaba.

Pensé días después, en que era buena idea el secuestrar a una sirena. Comparar bellezas entre aquella sirena y ella, pero ella no estaba interesada… ¿Para qué trajiste una sirena? No le importó los peligros a los cuales me enfrenté para demostrarle que no había nada más hermoso en toda la tierra que ella, que ni una sirena podía competir con su hermosura… tal vez no era la sirena que esperaba, o sencillamente sólo quería a otra sirena. Aunque creo, que no le interesaba ser más bonita que alguna otra, de seguro si necesitaba que se lo demostrara, pero… ¿Con una sirena? Sentí que no era suficiente con mi amor, con mis palabras… necesitaba algo que le demostrará que ella es lo más hermoso en la tierra, pero claro... de nuevo... ella no me pidió una sirena...eso me pasa por pro activo y motivado, por sobre intentarlo todo. ¿Una sirena? Hay que ver que soy bien estúpido.

Otro día de nuestro largo, pero tan corto amor, ella de repente murió. Honestamente no sabía cómo vivir sin esa mujer, y de esa forma bajé al mismo Hades y sorteé muchos problemas, pagarle todo mi oro al barquero, pelear con cerbero. Gracias a mi astucia y algunos de mis artilugios, pude llegar hasta donde estaba ella en ese infierno. Maté a muchos de sus demonios y me enemisté con muchos de los míos y pues si… una vez que pude sacarla del infierno, una vez cuando nos dio por primera vez de nuevo la luz del sol, ella se molestó... “No necesitaba que fueses por mi” “Yo estaba muerta en el infierno, pero puedo sola, no podía salir, pero tampoco te necesitaba” y así fue, cómo me volví enemigo del rey del infierno y a ella no le importó absolutamente nada de eso. Es que ella no podía sola, pero no me necesitaba.

Luego vino el día donde me reinventé como hombre para hacerla feliz. Acepté de buena manera que ya las motos y las salidas de noche no tenían cabida en mi mundo con ella. Dejé de usar camisas, al menos que la tuviera agarrada de la mano a ella y decidí que pensar siempre en el bien común era mejor que pensar sólo en uno mismo, es que en mi mundo con ella no tenía cabida el egoísmo. Se los juro, por ella hasta dejé de tener esas conversaciones conmigo mismo que tanto me gustaban, es que a mi yo interior no le agrada mucho mi yo amo de casa. ¿Y adivinen qué? ¡Exacto!  Ella no me pidió absolutamente nada, tampoco le interesaron mis cambios o no los notó, es que al parecer eso estaba escrito en las letras pequeñas de amarla a ella. 

Aquel día cuando comencé a hacer cosas que la hacían feliz, sencillamente para verla sonreír ¡Lo recuerdo como si fueses ayer! Esa fue otra situación muy extraña. Luego de un tiempo esas cosas que la hacían feliz ya no funcionaron, es que al parecer amigo lector, soy muy torpe y las hacía todas mal. Es que mis títulos universitarios y todos mis conocimientos no me prepararon para fregar todos los platos de manera perfecta o para doblar las sabanas con la medida exacta. Es que siempre lo he dicho, soy muy torpe y no sirvo para algunas cosas. En ningún trabajo te premian por intentarlo y saben qué, en el amor tampoco. Seguramente ella pensaba que hacer las cosas mal es uno de mis talentos, o es que me divertía sencillamente discutir con ella por un trapo de cocina mal puesto.

Cómo olvidar, aquel día cuando me di cuenta o es al menos lo que pensé en aquel momento, que por cada cosa que hacía mal, que, por cada defecto, tenía yo como cuatro millones de virtudes, pero obvio. Un defecto mata cinco millones de cosas buenas y como me faltaban un millón más, entonces los defectos ganaron. Luego pensé en todos sus defectos y yo la acepté con cada uno de ellos, aprendí a vivir con los que pude y aprendí a sentir indiferencia por el resto. ¿Sus esqueletos en el armario? La dejé vivir con ellos, pero yo los míos si los tuve que convertir en dominio publico.

Mientras escribía esto, tiré toda la ropa limpia, recién lavada, que tenía en la cama...al suelo. ¿Por qué? Me cansó tanto orden y me quité los zapatos y los tiré por ahí, cerca del televisor y subí los pies en la mesa mientras escribo y escuché su voz en mi mente “La mesa no es para subir los pies” ¿Pero saben qué? Yo fui quien compró la puta mesa.

Al parecer a una mujer no le importa si le bajas una estrella, si navegas veinte mil leguas de viaje submarino por demostrarle que es hermosa, tampoco le importa un bledo si bajas hasta el infierno por ellas. Si no sabes fregar bien un plato y no eres un amo de casa adivino, integral y perfecto.

Se limpian el culo con el resto.




lunes, diciembre 12, 2016

cuando ella odia al mundo..


Hoy estoy en una de esas noches donde la costumbre sería ponerme alguna de mis chaquetas de cuero, prender mi moto y salir a ver que me esconde Caracas, pero en su lugar, estoy con mis pantuflas y mi pijama de viejito (es una cosa a cuadros, horrorosa pero muy cómoda) y con Lump jugando a mis pies. Me encuentro con mi pijama, vagando por la sala de mi casa, mejor dicho, me encuentro exiliado en la sala de mi casa, con mi estimado Lump.. y ustedes se preguntaran ¿Exiliado? ¿Por qué?. Bueno, es que ella tiene El Periodo y hoy odia al mundo, me odia a mí por ser parte del mundo… ella hoy odia al mundo y textualmente me dijo: Déjame tranquila que ando de mal humor. Pobre de mi y pobre de Lump, salimos huyendo de aquella hermosa mujer con un humor de mierda, es que le duele el vientre y como estoy seguro que no es mi culpa, seguramente es culpa de Lump.

Es difícil la vida en pareja, hoy tiene el periodo y anda molesta porque sí. En antiguos días muy lejanos de los cuales tengo recuerdos muy vagos…ya hubiese salido en mi moto a ver que otra cama me tratase mejor que la mía propia hoy, pero, creo que así son las relaciones de pareja largas y estables…. Calarme su regla sin irme a ningún otro lado y por la nostalgia de todo, entré a revisar los correos de mis lectores y me encuentro con el correo de uno de mis lectores favoritos “El Sr. Neo Hippie” preguntando cómo me va en mi vida de pareja, bueno mi querido lector, como ya lo habrás notado, aquí estoy… exiliado en mi sala de estar, con mi perro jugando entre mis piernas, alejado de aquella mujer que odia al mundo hoy,..y hoy es el Día Nº1 de la regla, por dios... mañana estará "Onfire".. pobre mujer, y yo que la amo tanto.

¿Acaso es culpa de este servidor que le duela el vientre? Lo más chistoso de todo lo que sucede o al menos, desde mi punto de vista es que no me molesta andar escondido lejos de ella, con mi laptop entre las piernas y el fiel Lump dormido a mi lado. Sólo me parece raro y curioso algo tan simple y que nunca lo había vivido por no quedarme a aguantar o resistir el periodo de una mujer, siempre me iba en la moto en la noche por la ciudad, siempre escapaba de este tipo de situaciones porque era joven y guapo y porque podía y ahora me toca vivir y se los juro mis queridos lectores si algún día llego a publicar esta tonta Historia.. Que desde hace rato, yo sólo duermo en mi cama con esa mujer, que hoy odia al mundo porque le duele el vientre...y ya no hay salidas nocturnas en la moto, lo más lejos que puedo estar de esas piernas tibias en la noche, es en este sofá desde donde les escribo estas lineas, atrincherado en mi sala de estar. Es que no entiendo como una acuariana puede tener tan mal humor en esos días...

Tal vez terminemos mañana nuestra relación y no nos casemos nunca y ella seguramente regresará a su casa con la mitad de mis cosas, o tal vez se quede siempre a mi lado, pagando la furia de su menstruación con el pobre de mi y haga suya todas mis cosas, haga de mi vida su patio de jugar, pero.. por fin después de tanto tiempo sé lo que es…

"Calarme la regla de una mujer y no poder huir... no querer huir"



sábado, octubre 15, 2016

Amarás a otro...


Amarás a otro hombre.
Yo voy lejos, andando hacia el olvido.
Y puede suceder que alguien me nombre,
pero fingirás no haber oído.

Amarás a otro hombre:
el tiempo pasa y el amor finaliza,
y es natural que lo que fue una brasa
acabe convirtiéndose en ceniza.

Aunque nadie lo quiera,
envejecen las vidas y las cosas,
y es natural también que en primavera
los rosales den rosas.

Es natural. Por eso,
amarás a otro hombre, y está bien.
No sé si ya olvidaste mi último beso,
ni me importa con quién.

Pero quizás, un día,
oyendo una canción,
sentirás que esa vieja melodía
le cambia el ritmo a tu corazón.

O será algún vestido
que yo te conocí,
o el olor del jardín cuando ha llovido,
pero algún día haz de pensar en mí.

O puede ser un gesto,
un modo de mirar,
o ciertas calles, o un botón mal puesto,
o una hoja seca que voló al azar.

Y de alguna manera
tendrás que recordarme, sin querer,
escuchando unos pasos en la acera
como los míos al atardecer.

Será en algún momento,
no importa cuándo o dónde, aquí o allá,
porque el amor, por parecerse al viento,
parece que se ha ido y no se va.

Y si en ese momento vas a suspirar
y él preguntará por qué,
le tendrás que inventar una mentira
para que nunca sepa por qué fue.

Y él no verá esa huella,
eso tan mío en lo que ya perdí;
y, aunque te pueda amar más que yo un día,
tú no podrás amarlo más que a mí...!



martes, septiembre 06, 2016

Te quiero a las diez de la mañana


Te quiero a las diez de la mañana, y a las once,
y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y
para toda la vida, a veces, en las tardes de lluvia.
Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me
pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la
comida o en el trabajo diario, o en las diversiones
que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con
la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y
siento que estás hecha para mí, que de algún modo
me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos
me convencen de ello, y que no hay otro lugar en
donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu
cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y
los dos desaparecemos un instante, nos metemos
en la boca de Morfeo, hasta que tú me dices que tienes
hambre o yo te digo que tengo sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente.
Y hay días también, hay horas, en que no
te conozco, en que me eres ajena como la mujer
de otro, Me preocupan los hombres, me preocupo
yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense
en ti durante mucho tiempo. Ya ves ¿Quién
podría quererte menos que yo amor mío?