miércoles, noviembre 03, 2010

frases sueltas..


¿sabes?.. que las flores no se alimentan de aire..

.. de eso se lleno el espacio que te ofrecí, el que no quisiste.

y mis suspiros se someten en tu silencio.. gracias de nuevo por cerrarme todas tus puertas y por la indiferencia.

no me queda dolor simulado, puedes hacer leña conmigo.. seguramente todas las ganas que te tengo, te darán buena fogata...

es que tal vez no te gustan los hombres intensos ..los que pasarían horas estacionados entre tus piernas..

y a tus veinte años has tenido mucho sexo.. seguro ninguno te hizo sentir mujer.

así se llenan las hojas blancas en mis madrugadas, con frases sueltas..y algo de whisky.

..
y que sean testigos.. no me importa que lo sepan, el lunes sin éxito quise jugar a robarte un beso..

deberías llamarte “Sonsacadora” y ojala que tu boca sea de un tipo de almibar que no empalague.


¿de qué se alimenta el vacio realmente?


…. seguramente de todas tus excusas.


8 comentarios:

Oriette D'Angelo dijo...

Muy buen post... Muy directo, sin nada que medie entre tus pensamientos y tus palabras!

Saludos :)

BENHUMEA dijo...

Breve y directo, genial el post, mmm aunque a mi gustan mas la mezcla homogenea de las palabras que en conjunto hacen de esta entrada una epistola rencorosa pero verdaderamente sublime.

Un beso. Te leo.

Anónimo dijo...

A mi lo que más me ha gustado del post es......... la canción, jejeje.

Elisa.

Yeni! dijo...

Genial!!
jejeje chanfles 20 anos!!

paola guillen dijo...

que lindo!!
; )

José Daniel Silva dijo...

Es así...

David Criado dijo...

oushhh!
perfect

Chiquitica dijo...

...es que el vacío se alimenta de excusas!!! Y es que "Yo me harté de las excusas y de los quizás, de los cuando pueda... Pero sobre todo, me cansé de desperdiciar mi tiempo, mi juventud, mi aliento, y la desnudez de estas carnes que rugen de hambre y por un tiempo me convertí en una loca, una loca de verdad, de esas que ríen y lloran a la vez, y me rasgué el vestido y me puse mis zapatillas rojas y bailé y canté y me bebí la noche de un sorbo. y si.. te llamé pero noté que mi voz era débil o quizás es que no me escuchabas o no querías escucharme como en otras ocasiones. Y allí, frente a tu puerta seguí bailando bañada en sangre y sudor cuando de pronto escuché mi nombre. Con un triple salto mortal caí en sus brazos. No eras tú. Me llevó a casa, me metió en la bañera y nunca sentí el agua tan tibia. Entre burbujas de jabón, me dijo todo lo que necesitaba escuchar, y se quedó conmigo. Puso la boca allí donde me habías clavado tu aguijón, y succionó hasta sacar todo el veneno. Deshicimos la cama una y otra vez, encajando el uno sobre el otro de mil maneras distintas, como las piezas del Tetris, y lancé las zapatillas rojas por la ventana por si alguien más las necesitara para bailar hasta desfallecer (huyendo de un amor paralizante, estéril y sin mercromina en el botiquín). Ahora en cambio eres tú el que no cesa de llamar, pero lo siento, ya no puedo atenderte, estoy ocupada. Muy, muy ocupada. Y de hecho, voy a estar ocupadísima durante el resto de mi vida".