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miércoles, julio 19, 2017

Cartas de ella, fragmento #6


Del 29/06/2008

Te amo
como una mano ama a la otra
vives dentro de mi
como un mar de estrellas infinito
en el que me quiero ahogar eternamente.

Eres tú mi otra mitad
la mitad de este cuerpo que es tuyo,
imperfecto y lleno de cicatrices.

Perdí mi voz, no tengo consuelo
sólo la esperanza de tu tacto
y aquí sigo día y noche mirando el teléfono
atenta a una llamada o un mensaje
escuchar tu voz o leer tu prosa
en la espesa noche eterna,
esperando a que tú des media vuelta
y tomes de vuelta el camino a mi casa.

Si, sé que sólo tengo mi amor deforme
si, sé que quizás soy menos de lo que soñaste
pero sigo siendo puro corazón para ti.

El amor es extraño, torcido, difícil.
pero sigues siendo a pesar de todo
en lo que a mi respecta
el mejor concepto de amor para mi.




Cartas de ella, fragmento #4


Del 20/06/2008

Desde que te perdí
soy un eco de mi misma
la sombra del pasado
del amor que me hirió y huyó
mi vida es una nube densa
de cigarrillos y promesas sin cumplir.

No te puedo olvidar

no sé cómo dejarte de amar
camino por las calles hablando sola
soy un fantasma que olvidaste
y me convertiste en un océano
un mar infinito que se entiende
por estas cuatro paredes
y vaga por los caminos perdidos
buscando tu olor y tus pasos.

Soy fría, soy veneno en expansión

soy enfermedad y soledad
un cuerpo consumido sentada en un sofá
mirando una puerta
que jamás se abrirá.



martes, septiembre 06, 2016

Te quiero a las diez de la mañana


Te quiero a las diez de la mañana, y a las once,
y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y
para toda la vida, a veces, en las tardes de lluvia.
Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me
pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la
comida o en el trabajo diario, o en las diversiones
que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con
la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y
siento que estás hecha para mí, que de algún modo
me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos
me convencen de ello, y que no hay otro lugar en
donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu
cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y
los dos desaparecemos un instante, nos metemos
en la boca de Morfeo, hasta que tú me dices que tienes
hambre o yo te digo que tengo sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente.
Y hay días también, hay horas, en que no
te conozco, en que me eres ajena como la mujer
de otro, Me preocupan los hombres, me preocupo
yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense
en ti durante mucho tiempo. Ya ves ¿Quién
podría quererte menos que yo amor mío?



sábado, agosto 15, 2015

y te perdoné..


No dije una mala palabra o una frase
de más ni de menos, que recuerde yo:
Nadie tiene culpa de que el tiempo pase,
y estando fuera de tu vida, el tiempo pasó….

Y fuiste el fantasma de aquel amor lejano,
la sombra de un beso que te di y nunca olvidé;
y como un día, caminamos agarrados de la mano,
al otro día me heriste, sin decir por qué.

Fue injusta la herida, fuiste injusta lo sé
y fue doloroso todo, pero sonreí;
La vida que pasa no es toda la vida,
pero seguí viviendo mi vida sin ti.

Días, meses, años, y muchas mujeres más,
Calles en la lluvia, pasos al azar... 
Y sólo dios sabe como quiero volver a verte. 
...y como quiero volver a besarte además.

Y aunque debo odiarte por la herida aquella,
porque me heriste que sé yo por qué... 
Anoche te encontré en mis sueños tan bella, tan bella,
y como siempre... te perdoné…



martes, marzo 17, 2015

11:38 PM


Mi corazón se siente satisfecho
de haberte amado y nunca poseído:
así tu amor se salva del olvido
igual que mi ternura del despecho.

Jamás te vi desnuda sobre el lecho,
ni oí tu voz muriéndose en mi oído:
así ese bien fugaz no ha convertido
un ancho amor en un placer estrecho.

Cuando el deleite suma a lo vivido
acrecentado se lo resta el pecho,
pues la ilusión se va por el sentido.

Y, en ese hacer y deshacer lo hecho,
solo un amor se salva del olvido,
y es el amor que queda insatisfecho.



viernes, diciembre 12, 2014

en aquella ciudad cualquiera..


Llegamos a una discoteca cualquiera en esa ciudad cualquiera, era el cumple años de una de sus amigas y para sorpresa esa discoteca cualquiera es la discoteca de moda en aquella ciudad cualquiera y en aquel sitio habían muchas personas que conocía, hasta algunas ex compañeras de la universidad que todavía con todos los años que han pasado salen a bailar en vestidos y tacones tal cual como cuando estudiamos en aquella universidad demente de aquella ciudad cualquiera.

Dos de ellas sin importar que yo estaba acompañado, me sacaron a bailar par de veces y aunque dije que no, siguieron rondando y para evitar un problema, pregunté:

¿eres celosa?.. y ella respondió:

No, para nada. Yo sé cómo mantener a un hombre a mi lado cuando estoy en una relación y sé como complacerlo en todo lo que él necesite. Si llegas a ser mío veras como no te provocará nunca estar con nadie más, podrás tener por allí “mujercitas” pero yo siempre seré la que te mueva el piso. Si quieres anda y baila con tus amiguitas.

Obviamente, no bailé con nadie en toda la noche más que con ella y mis ex compañeras de clases, después de algunos NO dejaron de molestar, y la noche iba perfecta, mucha música y mucho ron con coca-cola  y cómo a las 3 am fui un minuto al baño y cuando regresé ella estaba bailando con otro, un merengue cualquiera en aquella discoteca cualquiera en mi ciudad cualquiera.

Cuando llegué, ella me lo presentó “él es un amigo” (obviamente era un tipo que estaba en la discoteca y que la había sacado a bailar porque la vio sola mientras yo no estaba) y bailaron esa canción, no estaban bailando para nada pegados y estaban delante de mi. Cuando terminó la canción, el tipo se fue por donde vino y ella se volvió a meter entre mis brazos, besándome en la boca, sutilmente me susurró al oído:

¿te gustó que bailará con otro?
No.
Eso es para que aprendas.

Que por cada puta que te esté calentando la oreja, yo tengo 50 tipos que están haciendo lo mismo.



miércoles, agosto 13, 2014

leve recuerdo


De las cosas que guardo de los años
amados y perdidos aún me queda
tu piel ardiendo, ese sabor metálico
del sexo en la alta madrugada
el dulzor a saliva del sexo oral
el imposible calor de tus muslos,
la desesperación de no poder morirme
y revivir al besarte de inmediato.

La tersura de tu vientre,
la humedad que corría entre tus piernas
el grito de tu voz cuando mi boca
buscaba entre tu fuente. 
los gemidos, la música a bajo volumen
la luz del baño prendida
a lo lejos en el pasillo

De aquellos años guardo en mi memoria
el temblor de tus brazos al orgasmo
la expansión sísmica y terrible
de tus pechos, montándome sin consecuencia
las islas de tu ombligo, con sudor incluido
la redondez del mundo en tus caderas
el mordisco final, la lluvia, las noches
el abrazarnos hasta que amanezca.

Todo en ti para mí, si estuvieras.
y morirme esta noche sin tenerte
sin poder revivir al instante
maldito para siempre en el recuerdo,
maldito al recordarte cuando no debo
y con el mal sabor de boca
me queda una leve bruma
niebla que trae el olvido



jueves, julio 17, 2014

02:37 AM

cargo con esta extraña inmovilidad
de saberme ajeno a tu domingo.
donde encender un cigarro y
mezclarnos entre el humo
asomados por la ventana del cafetín
donde soplan las palabras y no vuelven

porque quizás haya sido esa noche
maldita noche
la miseria de encontrarnos en el viento áspero
de una Caracas en habitación
y el aroma a tabaco
y el whisky que moja mis labios
y la quietud húmeda que se oculta entre tus piernas.

Ya no sucede lo de arremeter en ti
con mis manos silenciosas
y mi boca en tu espalda
ya no llega hasta ti
mi arcaica sonrisa
mi lenguaje paralelo
ni mi cabello hundido en tu pecho

ya no importa la noche
ni el ultimo cigarro
ni la hora del whisky
ni el segundo en que matar o morir
ya no importa..


lunes, mayo 12, 2014

y seguí jugando Poker


Estaba a mitad de una partida de poker, con media botella de etiqueta negra menos pero con unos miles de bolívares de más y llegó un Whatsapp de ella:

ya ni hablamos.. deja el odio…

qué curioso, como ella me viene a decir eso, siendo ella quien me dejó, siendo ella quien me sacó de su vida, ¿qué deje el odio?, no entiendo ¿quién le dijo que yo la odio?. No entiendo y tampoco entendí en ese momento así que me tomé un trago a pecho y le contesté.

no te odio, pero aparte de nuestro amor, no se me viene ningún tema interesante de conversación.

y nunca voy a entender a las mujeres de las que me enamoro. Ella respondió fingiendo demencia

ando con unas amigas en un local tipo tranquilo, tomando un poco para celebrar que ya se terminó la semana. (y me envió una foto)

Esa partida la perdí, adiós 2000 Bf. Pero, si será loca, ¿qué coño quiere?... mejor le pregunto, eso pensé:

¿qué quieres? ¿te pasa algo?

No.. sólo quiero que dejes el odio. Nunca quise hacerte daño. No disfruto haciéndote sentir mal, discúlpame.

Y honestamente, no la disculpo un coño. Que se joda y que se sienta mal, que se sienta como se siente cuando alguien que te importa sencillamente no te responde un mensaje de texto porque no le da la gana.

Apagué el celular y seguí jugando Poker.




domingo, abril 13, 2014

Viernes 11 de Abril de 2014


–¿Te puedo hacer una pregunta? – le pregunté tímido, sobresaltándola, aunque no mucho, al acariciarle el hombro desde atrás.
– Claro, dime – respondió mirándome de arriba hacía abajo y no le desagradé, físicamente hablando.
– Es que acabo de ver a una amiga con la que no coincidía desde hace cinco años. Me ha dicho que el piercing de su labio lo había llevado desde siempre, pero que en la etapa en la que yo la conocí se lo empezó a poner todo el mundo. Por eso se lo quitó, para ir siempre contracorriente. Mi pregunta es: ¿Desde cuando llevas el tuyo? – Ella efectivamente llevaba un piercing abrazando su labio inferior. Estábamos en una discoteca ruidosa de las mercedes.
– Lo llevo desde hace un año y medio, ¿por qué? – tal vez preguntó por educación.
– Estoy haciendo un estudio sociológico sobre la gente que viene a esta discoteca – con mucha seriedad, se lo dije con mi actitud de pija grande.
–¿Eres sociólogo? – creo que no le gustó
– ¿Eres hostil? – fue lo más inteligente que se me vino a la mente.
– Un poco – se avergüenza. Sonríe aceptando el reto. No con toda la boca, pero sí con todos los ojos.
– No seas hostil, eso me rompe el corazón – otro comentario no muy inteligente, pero.. eso es lo que hay.
– ¿Eres un letrado? – se burla de mi.
– Periodista – afirma.
–¿o un Escritor frustrado? – contraataca.
– Touché – me dolió lo de Escritor frustrado, pensé en el blog y me molestó un poco y bueno, como iba perdiendo me quité mi sombrero imaginario y acepte mi derrota.
– Perdón – me picó su ojo derecho de la manera más sexy que pudo.
– Las morenas son siempre muy hostiles. Conocí a una en primero de carrera. Ningún chico se atrevió a hablarle hasta cuarto. – Inventé
– ¿Cómo puedes generalizar? – lo veía venir..
– Tu pelo no es de ese color en realidad, ¿verdad? Nadie es tan morena – me arriesgo y cambio el tema.
– Bueno, llevo un baño de color – se sonroja.
–"Baño de color" es como "matar el alma". ¿Eres letrada? – contraataco.
– Publicista – se defiende.
– ¿De las buenas? – jugueteo.
– De las buenas – sin un poco de humildad.
–¿Eres buena etiquetando? –  ella me daba mucha curiosidad.
– No se me da mal – se coloca el cabello detrás de la oreja, si ella supiese que esa vaina me vuelve loco.
– Etiquétame – la reto.
– Eres el típico tipo inteligente que intenta no soltar el típico discurso precocinado para conocer mujeres en una discoteca – me lo dice sin pelos en la lengua.
– No sé lo que es un discurso precocinado. ¿Se descongela en el horno? – me hago el pendejo.
– Ja, ja, ja – se ríe muy sincera.
la saco a bailar.. y me dice que si.

20 Minutos después o 4 merengues luego, como ustedes quieran llamarlo.

– En serio, es la primera vez que me acerco a hablar con una chica en una discoteca en toda mi vida – le miento.
– [...] – sólo vuelve a reír. Con fuerza, echando la cabeza para atrás, dándome a entender que no me cree nada.
– En serio – intento poner cara de tipo serio..
– No te lo crees ni tú – me lo dice sin muchos rodeos.
– De verdad. Te lo juro por mi vida. Aunque seguramente no te lo creas. ¿No hay nada que pueda hacer o decir para convencerte de que lo que digo es cierto? – le sonrío con todo descaro para que vea que tanto la afirmación como el juramento es de pura joda.
– Nada en absoluto – a gusto, sonriente, complacida. Como una princesa que recibe las atenciones del único príncipe de la corte. Se toca el cuello, presume.
– Retomemos el tema. ¿Qué les parece a tus padres lo de los piercings? – con toda sinceridad pregunto.
– No les gusta, pero es como todo... – le da un sorbo a su cuba libre.
– Me gusta lo de "como todo" – pido una cerveza.
–Tengo también uno en el ombligo – tontea conmigo y presume.
– No es el momento de verlo ahora, a lo mejor, quizá... Y el de tu labio, volvamos al de tu labio, ¿es cierto que si lo besas mucho pega corrientazos? – me hago el interesante.
– No sé a que te refieres. Ninguno de mis ex se ha quedado por corrientazos – se hace la tonta
– ¿Cómo decirte?, sé que hay algo en mi vida que he besado mucho y es de metal y me causa escalofríos y electricidad, pero ahora no caigo… – no se me ocurrió nada mejor, es que me pongo bruto cuando ellas son bonitas.
– ¿No te referirás a una barra de esas donde las chicas bailan? – esta si que no la veía venir.
– Nunca abordaría así a una señorita – Y se lo dije sinceramente.
– Entonces no sé de lo que hablas – desafía. 
– ¡Ya lo sé: las cuchillas de los sacapuntas!, las cuchillas de los sacapuntas saben a descarga eléctrica... – es que no entiendo como puedo decir tantas estupideces.
–¿En serio has llegado a hacerte eso a ti mismo? – sorprendida.
– Claro, y todo el mundo – una vez que metes la pata, no te queda de otra que seguir hasta el final.
– Yo no – esto no pinta bien para mi.
– Bueno, eso te hace realmente especial, porque de las doscientas personas que caben aquí, eres la única que no lo ha hecho. Además, yo me refiero a un tipo de sacapuntas concreto: los de dos vías, los que tienen un orificio para los lápices reglamentarios y otro para las pinturas de ojos gordas, gordas – intento confundirla
– Dudo en serio que lo que dices sea así. Estoy segura de que eres el único que ha besado a un sacapuntas – me mira extraño.
– No es cierto. Creo que hemos llegado a un punto muerto – me pongo dramático.
– Creo que sí – quiere que cambie el tema
– ¿Te estoy molestando?, ¿quieres que me vaya? – la cague con lo del sacapuntas, es humilde aceptar la derrota.
– En absoluto, ¿por qué? – tal vez fue educada de nuevo.
la vuelvo a sacar a bailar.


algunos minutos después con varios merengues y dos regetones los cuales bailamos como si fuéramos primos ya que fuí educado y caballeroso y no le perrie como debía.

– Es que no sé muy bien cómo va esto de las discotecas. No tengo ni la más remota idea de qué es lo que funciona en las relaciones humanas en estos sitios – ese soy yo, el que dice estupideces cuando habla con mujeres que son tan bonitas que no deberían estar hablando conmigo.
– Pobrecito… Vas de pobrecito, de eso vas. Te lo tienes muy trabajado – mmmm mujeres inteligentes, sólo ellas me dicen este tipo de cosas.
– "Es la primera vez que hablo con una chica en una discoteca" – me arremeda.
– [...] – se burla de mi de una manera muy cruel.
– Puedes hacerme el favor de decirme qué es lo que hace los hombres normales cuando hablan con chica como tú en discotecas como esta, hombres con práctica – esto tampoco va a terminar bien.
–¿En serio? – se sorprende.
– En serio – pongo mi cara de humilde.
– Te dicen hola y te preguntan tu nombre y entonces ellos te dicen su nombre. Te preguntan si sales mucho a la discoteca en la que en ese momento te encuentras y después te dicen si ellos van a sólo esa discoteca o a otras muchas. Entonces te preguntan a qué te dedicas, si trabajas, o si sigues estudiando. Si les dices que trabajas, te preguntan que en qué trabajas y si les dices que estudias te preguntan qué curso y de qué – aburrida.
– Como si fueran a escribir tu biografía – otra vez me hago el interesante, aunque dudo que funcione.
– Exacto. Entonces te dicen que eres guapa o algo por el estilo – aburrida.
–¿Y eso sirve? Parece aburrido – lo sé.
– Es aburrido. Y así un fin de semana tras otro, y tras otro, y tras otro esto sucede en todas las discotecas del mundo, es como si los hombres no supieran hablar de otra cosa – se sincera.
– Pobrecita, debe ser una lástima estar tan solicitada, pero te los debes quitar rápido de encima con tu hostilidad – bromeo.
– ¡Que a mi pelo hostilidad no le pasa nada! –gruñe.
–¿Esto se parece a eso? – inseguro.
– No, esto es otro tema, un poco más trabajado, es como si fueras de alguien que conoce muy bien a las mujeres y que haces que todo quede como si no buscas nada, hasta llegas a parecer poco interesado a veces – wow...
– Tu pelo combina perfectamente con el lapiz que usas en tus ojos – la ignoro..
– Lo sé – señoras y señores, tenemos a una erudita que lo sabe todo!!.
– Seguro que le has sacado punta con los sacapuntas esos que dices que no besas (y que seguro que besas) y que tienes a millones, porque si tú no te crees que yo no voy de nada, yo no me creo que no beses sacapuntas los sacapuntas – es que a mi me gusta, joder mis oportunidades de sexo.
–¡Arghhh! – se marea.
–¿De qué color son tus ojos? – estaba oscuro, es una discoteca.
– Dímelo tú – me reta.
– No veo nada con esta luz  – insisto.
– Son marrones. Estos ojitos son marrones – presumida la niña.
–¿Son ojitos? ¿Sabes? No me gusta el maquillaje ni la sombra de ojos – me pongo hostil.
– Vaya, ¿qué me quieres decir con eso? – se indigna.
– No, tus ojos son hermosos. De verdad, la sombra te da carácter. No me gustan los maquillajes turquesas o rosas o demás colores suaves por el estilo. El tuyo es agresivo y pasional y favorecedor – Ojala que no piense que soy gay después de este comentario tan WTF:.
– Gracias – parecen sinceras.
la saco a bailar..
dos salsas después...


– Me están llamando – mis amigos me estaban llamando al celular.
–¿Quién? –intrigada.
– Soy el que conduce, tengo que llevar a mis amigos a casa – que ladilla...
– Bueno, ve – me da un beso en la mejilla
– Espero no haber sido pesado ni haberte quitado mucho tiempo –me disculpo.
– No, no te preocupes. No me has molestado y bailas muy rico – me tranquilice un poco.
– Ha sido un placer conocerte. Ha sido una buena primera vez – le hago una señal de reverencia para despedirme como si ella fuese una princesa.
–¿Que tal, la flaca esa? – me preguntan mis amigos.
– Bien, era simpática – muy simpática.
–¿Te gustó? – se interesan.
– Un poco – me sincero
–¿Se dieron los besos? – se ponen en plan chisme.
– No. No era el momento. Las señales eran ambiguas – y mis metidas de patas no fueron normales.
–¿Te ha dado su teléfono? – mientras hacíamos la cola para pagar el estacionamiento.
– No tuve chance – me excuso.
–¿Qué te pasó? –no entienden.
– Ahora vuelvo – me devuelvo.
– Te esperamos en el carro – me esperaban en el carro..


de regreso en la discoteca


– Hey, ¿te has dado cuenta de mi torpeza en la despedida?, ¿te crees ya que soy nuevo en esto? – le digo muy tímido interrumpiéndola cuando bailaba con sus amigas una fea canción de tito el bambino.
– Es verdad, cabe la posibilidad – concede. Su cara no muestra que no le gusto. Las de sus amigas sí.
– He pensado que tengo todo perdido, que voy a salir por esa puerta y nunca más te voy a ver porque el destino no existe. Me ha gustado hablar contigo. Más de lo que sé expresar. No creo que haya estado muy brillante, pero me ha gustado la forma en que me has tratado. Me preguntaba si me darías tu teléfono. Me gustaría conocerte mucho más delante de un café sin ruidos – No tenía nada que perder.
– No creo que sea buena idea, me parece que deberíamos dejarlo así, sin saber siquiera nuestros nombres, como una anécdota de viernes que recordar con cariño – y me dio un beso de nuevo en el cachete y sin que sus amigas se dieran cuenta.



metió su tarjeta de presentación del trabajo, en el bolsillo de mi saco


.

martes, marzo 25, 2014

Cosas qué no tienen mucho sentido

  • Cosas pendientes que no hicimos.
  • Frases que faltan por decir, de tu parte claro. Yo ya dije todo.
  • Cosas que faltan por sentir, de nuevo de tu parte claro. Ya yo no sé ni qué sentir.
  • Preguntas que nunca hiciste, tal vez no cambiarían nada. Pero debiste hacerlas.
  • Tu corte de cabello. Me gustaba más largo, aunque ahora también me gusta corto.
  • Mis esperanzas intactas, de que volveremos. Lo digo en voz alta y me imagino a un auditorio riéndose de mi. Todos desnudos claro, para que me de menos vergüenza pero igual, burlándose de mi.
  • Los jueves en la mañana. Los jueves en la mañana no tienen razón de ser.
  • Tus respuestas aparentemente definitivas, sobre lo que según tú “siempre fuiste clara conmigo, en lo que sentías”. Maldita, si vivíamos en esa cama amándonos los dos y tú y nuestros planes, hechos por ti claro está, pero veo que no eran conmigo. 
  • La mezcla entre lo que “quiero” y lo que quiero en realidad. Por mujeres como tú es que algunos hombres sufren de la crisis de la mediana edad o la crisis de los treinta o cualquier otra crisis que justifique salir con niñas de 20 años y comprar motos de alta cilindrada.
  • Las cosas que esperas que te diga o que haga, de las cuales no tengo ni idea. Si fuese adivino, no estaríamos separados o mejor aún, estaría en un casino en lugar de estar aquí escribiendo de ti más no contigo.
  • Preguntarme todos los días si ya te acostaste con otro. Algo de mi piensa “no puede ser tan puta, sigue siendo tuya Myself”… pero las estadísticas apuntan a que una mujer guapa, soltera y exitosa puede tener sexo del mismo Jesucristo en persona si le da la gana.
  • Mensajes de texto en las madrugadas. Hace rato, hace rato no, exactamente a las 11:09 PM del Martes 25 de Marzo del 2014 te escribí:  “tienes ya un postgrado en pasar de mi por completo” y me respondiste sólo “¿?¿”.. si serás desgraciada. ¿Cómo vas sólo a responder eso?. Y no dije más nada, y te aseguró que tú tampoco dirás algo más.
  • Luego de escribir la línea de arriba ya son las 11:16 PM y te voy a escribir “te extraño”… Si soy un arrastrado, lo sé, pero soy el colmo en eso que dice “en la guerra dispara hasta el último cartucho”.
  • 11:20 PM el mensaje tiene la popular R de recibido en el blackberry, no dices nada, estoy a punto de entrar en modo vikingo y decirte cualquier barbaridad ofensiva, para qué me digas que soy un inmaduro y te vanaglories que la mejor decisión de tu vida fue haber terminado conmigo.
  • 11:25 PM me follaría a tu hermana si no estuviese casada, sólo para que me ignoraras con razón y con gusto.
  • 11:40 PM es cierto eso que dicen, que por más que mires el teléfono eso necesariamente no lo hará sonar. 

Es increíble cómo algo que comienza siendo una prueba de qué te extraño tanto, termina siendo una prueba contundente de que..

Te estoy empezando a agarrar un poco de arrechera.